
No abordaría este tema, estimados lector@s y compañer@s, a no ser por la llamada esta semana de una muy querida y apócrifa compañera de la cuarta planta, que como anualmente suele hacer, me espetó casi a bote pronto y sin estar yo preparado, lo habitual de todos los años por estas fechas: “Manolo, ¿te apunto?”. A mis pobres neuronas (las que quedan) que dicho sea de paso, últimamente están mas descansadas, poco les faltó para sacarme, al menos, tres cuerpos de ventaja: ¡hija de la caridad! ¿Que he hecho ahora? ¿En que lista o con que arma me apuntas? Reconduje rápidamente la situación de mis limitadas pero, reitero, descansadas neuronas y caí en la cuenta de que mi dilecta compañera se refería a la comida de Navidad de este año. De nuevo una disyuntiva en mi azarosa existencia: -Manolo, la fecha de la comida de administración coincide con la fecha de la comida de laboratorio ó ciber?oyas, que nunca me acuerdo de la nueva denominación de origen-. “Lo tengo que pensar; ya te digo mas adelante” Le espeté.
Llevo todo el puente sin dormir analizando para que sirven estas comidas. Si yo fuera “el Sebas” o “el Emiliano” estoy convencido que me cambiarían de fecha la comida de administración, porque hablemos claro, esas comidas son pequeñas cortes feudalistas, casi siempre, con mayor o menor importancia en función de la jerarquía de los jefes que acuden.
Como ni soy uno ni otro y mas bien pertenezco a “la canalla”, por ese lado no hay nada que hacer y, como se dice ahora, punto pelota. Esto último, en conjunto, no tengo ni idea lexicográficamente a que viene ni de donde proviene, ahora por separado lo de punto y en especial lo de pelota no se me despinta.
Así la cosa, como habréis notado querid@s lector@s y compañer@s, soy un alma amargada que se consuela pensando que este año se va a escapar del plasta de turno. Por otro lado y como el personaje del plasta varía mucho de un año para otro, siento que mi curiosidad va a quedar un tanto huérfana.
¿Como renunciar a es@ tip@ que lleva la nota discordante en un grupo, que a lo que mas se asemeja es a una, mas o menos amplia, orquesta de Jazz?. Ese tip@ que realmente para un@s es jocos@ y que para otr@s se convierte en un peligro público como consiga entonar la voz cantante.
¿Cómo renunciar a una comida en donde “la canalla” aprovecha, con diferentes niveles de acierto, para hacer oír sus quejas, frustraciones, esperanzas o anhelos del año o para el año?
¿Cómo no acudir a tan fastidioso evento para la jerarquía de turno, donde salvo pelotas y gente de mal vivir, la cúspide tiene que apechugar con la incombustible unión, compenetración, fuerza y poder de “la canalla”?
Cuando la formal, jerarquizada y feudalista comida evoluciona, empero, cual crisol mariposil de tan desangelados cubículos, en cubículo masón,-va por ti Migue- sin que a la larga o a la corta se convierta a lo “garson”, y sin el consiguiente riesgo de que te recorten o se te caiga el pelo; pues te tomas dos vinos, y una vez "sublibeyados" os besáis y perdonáis la afrentas pasadas si las hubiera y volvéis a perdonaros y a besaros; y ya puestos os besáis y os besáis y si hace falta os requetebesáis con el pudor y el pleonasmo que marca la ocasión, porque Dios y el Espíritu Santo de la Navidad están prestos en vuestros corazones para auxiliaros en lo que haga falta y que hodierno seáis felices.
Me temo para mi desgracia y satisfacción al menos de los concurrentes a alguna de las dos comidas, que este que es solo uno, abaldonador implacable, paremiólogo incombustible con sus reiterados pleonasmos, vamos, en una única palabra, el plasta de siempre, no se va a poder dividir en dos, como en nuestro mágico oficio es costumbre, y probablemente pase, muy a pesar suyo, del rollo.
FELIZ NAVIDAD A TOD@S SIN EXCEPCION.