viernes 21 de diciembre de 2007

LA DADIVOSA INGRATA PRODUCTIVIDAD.- Manolo Cabrera

El ingrato, para muchos, y dadivoso, para los menos, concepto de “productividad”, daría, mas que para este pequeño artículo, para escribir un ámplio ensayo en donde se conjugarían conceptos económicos, literarios e ideas. Para ello, y no es mi caso, sería necesariamente imprescindible unos básicos conocimientos de la ciencia económica (de los cuales carezco) al igual que literarios y de imaginación, desgastados estos últimos, si alguna vez existieron, por el inexorable (no digo ni bueno ni malo) rodar de la vida.

En mi más que humilde opinión y considero que es buena cosa que todas las opiniones remanezcan de una humildad intrínseca, querer ser torticeros con lo que está más que inventado, en este caso productividad (PRODUCTIVIDAD:
La productividad es una medida relativa que mide la capacidad de un factor productivo para crear determinados bienes en una unidad de tiempo. La productividad del trabajo, por ejemplo, se mide por la producción anual -o diaria, u horaria- por hombre ocupado: ello indica qué cantidad de bienes es capaz de producir un trabajador, como promedio, en un cierto período. Si se modifica la cantidad de trabajadores, obviamente, no se estará aumentando la productividad; ello sólo ocurrirá si se logra.)
y prima (PRIMA: Premio que se concede a los trabajadores por haber alcanzado ciertas metas de producción, por puntualidad o por otros motivos. [premium; bonus] todo ello según los conceptos del diccionario de economía y finanzas, que en mi entendederas sabe de sobra de lo que está hablando; como decía, ser torticeros tras esta puntualización sobre los conceptos, nos acarrea a la mayoría de los trabajadores anual y reiterativamente, malestares, sinsabores, envidias, bajadas de autoestima, etc..., con las consecuentes consistentes consecuencias para la salud, sean de patología biliosa, mental o de ambas a la vez.

La aplicación de los conceptos, dividiría el genérico de los trabajadores en dos bandos a saber: por un lado los que consiguen su prima preocupándose por la productividad de la empresa y de la producción anual (que cuadre aunque sea mentira), no modificar la cantidad de trabajadores (sobreexplotación laboral y recorte de calidad en el producto) etc. Y por el otro los que consiguen su prima (desproporcionada a la baja) aparte de haciendo lo suyo, sufriendo a los anteriores. Desde luego ambos conceptos son lícitos y entran dentro de la legalidad y no hay nada que objetar.

Los conceptos de primas que se barajan, que están en los mentideros y de los que no me voy a hacer eco, por que legalmente están a disposición de todos y que ni voy a perder un minuto en ir a mirarlos por pura y sana intuición, parece a todas luces desproporcionado cuando ya se está cobrando por un trabajo y existen carencias y necesidades que se cubrirían y darían empleo con tales primas. Dar pábulo a las habladurías y comentarios que se barajan de cifras mas parecidas a la de futbolistas de primera división de los que nuestro sistema tiene, dicho sea de paso, para formar inacabables plantillas de jugadores, no conduce a mi entender a nada.

Curiosamente y paradojas de la vida, el equilibrio y la justa solución, para mi, de esta sinrazón está en manos de quienes mas se benefician y que además cobran por trabajar en ello. Seamos sinceros, ¿Cuántos de ellos estarían dispuestos a sacrificar parte de dichas primas a cambio, pongamos por caso, de más recursos humanos y en consecuencia puestos de trabajo?

Escucho al señor Arenas en TV que si es “president” se va a cargar a la mitad. Lo que no me quedó claro es si va a ser de los del primer o del segundo grupo. Lo que tampoco me quedó claro es si después los piensa recambiar por los suyos. En siendo así, continuamos confundiendo la velocidad con el tocino y seguimos igual: -Di amigo y entra.

Por abreviar y tanto para los políticos que están, como para los que puedan estar y también para que de una vez por todas se entere la insigne Escuela Andaluza de Salud Pública y dejarnos de gaitas, nuestro sistema básicamente se sostiene sobre dos principios:

Primero: El buen profesional al que engañan en el trabajo y en el dinero.

Segundo: Los buenos profesionales y mucho mas listos que ni los engañan en el trabajo ni en el dinero.

Dicho esto cada cual haga examen de conciencia y se incluya donde le corresponde.

En fin continuemos para el año con el loable propósito de hacer un huevo cocido en 10 minutos aunque al final nos salga el huevo cada tres, que habiendo hambre, como dice el refrán, no hay pan (en este caso huevo) duro.

Por ser positivos que no quede.