Querido primo: me alegraré que al recibo de esta te encuentres bien en compañía de los tuyos, yo aquí en el cortijico me encuentro bien con la “Michi” y el “Espartaco” que aunque tiene los achaques propios de un perro de su edad, en casos comprometidos todavía gruñe, si no con la fuerza de antes, el pobre se lo curra con voluntad. Primo: aunque tu sabes que yo soy un hombre que estudié en “jarguard” y que estoy muy pero que muy viajao, me refiero a Iberia y no a lo otro, he decidió escribir a mi manera, porque he llegado a la conclusión que en entendiéndose el asunto y siendo capaz de comunicarme pues da lo mismo, y que la otra parte, la que lee, también tiene que poner algo de su parte y no que todo se lo den echo.
Viene esta, después de tanto tiempo, a que lo otros días vino a verme Paquito el Chocolatero, ese muchacho que ya te recordarás vendía chocolate en la puerta de la discoteca de aquí, y que ahora se ha regenerao con eso del proyecto hombre, y el muchacho se ha bautizado, a echo la primera comunión, la confirmación y hasta se ha casado. Pero como todo en la vida no puede ser felicidad, la pareja, no se sabe si es por taras del pasado o bulba del presente, no puede tener hijos de momento. Me dijo el Chocolatero que se había apuntao en eso de la reproducción que te echan una mano en el hospital de motril, que es el que parece que le toca. Que después de unos analís, tenía que ir allí a echar un cohetico en un bote pa saber si los gambucinos prometían o no prometían maneras. Tonterías primo, que ya sabes tu que las mujeres que son muy inteligentes, de siempre, si el problema era de los hombres pues se buscaban a un maromo de bragueta fácil y rápida y se quitaban el muerto de encima en un quítame de allá esas pajas, sin el coste que supone esto para la sanidad pública. Claro que con esto del NDA parece ser que la cosa se complica, porque te llevan a un programa de televisión y terminas sin saber si tu padre es tu padre o si eres hijo de San José, vamos que quedas peor que pistolicas en un pisquis. A los hechos primo que a mí con estos asuntos, te juro que no me gusta ni habichuelear ni frijolizar y me parecen muy serios. Cuenta “el Chocolatero” que tras consumar de momento una cita pa lo del cohetico, llegó allí y lo mandaron a un cuarto de baño, al lado de los ascensores y que parece ser que hacía poco ya había estado un sujeto por allí que no había tirado de la cisterna y alguien después que había dejado to mojada la tapa del retrete. Vamos que una peste que tiraba de espaldas y una presencia del habitáculo, ¡pa cagarse! que a fin de cuentas es para lo que está pensado.
Me contó, el pobre del Paquito, que hizo más posturas que en el kamasutra y no acababa de saber como ponerse. Encontrándose ridículo y patético en todas y echo un adefesio con los pantalones bajados, porque con los nervios cuando lo quiso hacer a “bragueta baja” le costo un Potosí encontrársela y después se la pilló al tirar un poco mas de la cremallera, con el consiguiente trauma y que así y to, poco le faltó pa tirar pasillo palante de esta guisa y en viendo el espectáculo que podía liar, desistió de hacer tal cosa y desaparecer del hospital.
En lo que si salio ganando, es que se quitó la mijilla de frenillo que le quedaba y de un tajo valiente, pegando un tirón, se hizo una circunscinción a lo ateo que si por poco, se imaginó, tal fue el descuajeringue que pilló con el tirón, cantando en una escolanía de niños rubios.
Se quitó la sangre con papel higiénico de ese tan finico y tan áspero que colocan en los hospitales, se pegó dos salivajos, por eso de que la saliva como en los animales lo cura todo y así ezollada, dolorida y mas grande que en su vida la tuviera por la inflamación, se puso de nuevo manos a la obra, de forma que con el bote en una mano y lo otro, que ya no reconocía, en la otra, todo preparado y apuntando pa que no se perdiera una gotica, con el gustico se trastabilleó en los pantalones que tenía bajados y fue a rozar con el culo en los azulejos, nefasta circunstancia esta, porque de lo fríos que estaban se le enfurruño de golpe y to pa dentro otra vez, consiguiendo rescatar solo un par de goticas, como las que quedan en la lata, después de ponerse uno un café con leche condensada. En fin primo, que dice Paquito el Chocolatero que un fracaso. Pa colmo de males, dice que de pronto, escucho unos aplausos y que como con los nervios y la peste se le olvidó cerrar la ventana, pues resulta que la vecina de enfrente se había coskao de todo y mientras le gritaba que “fantástico”, “genial” y cosas así, fue tal el rebote que le fue cogíendo que la tuvo que mandar a la mesma mierda sin contemplación ni educación ninguna. Ya pa rematar, el dilema se le planteo, en si iba o no iba con tanto bote y tan poca sustancia a dársela a la sanitaria, por si era el cachundeo del mundo mundial de todo el planeta. Porque como el bien dice, una cosa es que las sanitarias sean discretas y otra que, ante estas cosas, estén bajo secreto de confesión. Total que se fue por la puerta de atrás y hasta hoy, que está el muchacho dudando si pedir cita otra vez o adoptar un par de chinitas y algunos crios de orfanato pa no tener que repetir.
Y digo yo primo, que no todos los hombres somos animales y que en un hospital moderno y en los tiempos que estamos, podían habilitar una sala, con un sofá, musiquilla ambiental de esa que dice “aahh, oohhh”, una luz colorá, unas revisticas verdes, que si no tienen yo les doy algunas de las mías y si no, por esta causa se hace una colecta y seguro que la fraternidad de los hombres, hasta dá pa poner la primera biblioteca sexual u dícese cachonda de Andalucía. Vamos algo más íntimo. Incluso, en plan nuevos tiempos, hasta se puede incluir esa modernidad del cibersexo y le pongan a los muchachos un ordenador con un bujero y un badajo y que cada cual coja su atajo, que en eso de los gustos si que no me voy a meter.
Así la cosa se despide de ti con un beso mu fuerte tu primo que te quiere, hasta otra que tenga que contarte.
La Rabita, 25 de Marzo del 2.007