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viernes 5 de octubre de 2007

UN REAL AYUDANTE DE CAMARA.- MI PRIMO EL DE LA RABITA


Querido primo: me alegraré que al recibo de esta te encuentres bien en compañía de los tuyos. Yo por mi parte bien, al divino gracias.

Primo, te escribo esta y con la misma te mando unas ristras de morcillas y chorizos que he hecho yo, a la antigua usanza y con mis mesmas manos, que son de las que hoy en día ya no se hacen.

Primo, con el follón que están liando con el rey, la reina y toda su casta, no pude por menos que acordarme el otro día del tío Frasquito, que en paz descanse. Aunque tu eras mas chico, no se si te acordarás que después de darle el ictus y venirse de Adra, de donde en aquel entonces era guardamuelles del puerto, en sus periodos de recuperación, yo le acompañaba andando hasta el puerto y de camino visitar al “Pajarillo”, también guardamuelles, compañero y amigo suyo en otros tiempos de francachelas y correrías.

En el trayecto y como a mi siempre me han gustado las batallitas, leyendas y cuentos, sean estos chinos o no, le tiraba de la lengua para que me contara alguno de sus episodios y mira tu que uno de los que mas me divertía era aquel en el que me narraba de cómo con 15 años fue “ayuda de cámara”, decía el, del rey Alfonso XIII; corría la fecha de 1931 y viajaba el monarca al exilio desde Cartagena a Marsella, en el crucero “Príncipe Alfonso” (mas tarde LIBERTAD y mas tarde aún GALICIA).

Transcurría la era Franco y como yo andaba por entonces imbuido de ser “una unidad de destino en lo universal”, recuerdo que le pregunté para que servía un rey. El tío Frasquito, monárquico hasta los tuétanos, pero también muy inteligente y consecuente con los tiempos que corrían, en tono trascendente me respondió, quiero recordar, algo así como:

-Pequeño saltamontes, nunca te olvides de lo que te voy a decir: un rey y una reina sirven al menos para jugar al ajedrez. ¡No como otros! Y también, nunca te olvides que tu tío Frasquito, aunque siempre ha sido un tapón, fue ayuda de cámara de su majestad D. Alfonso XIII.

Primo, yo creo que era el marinero encargado de limpiarle la mierda al camarote del rey, pero como se daba esas ínsulas, si el quería llamarlo “ayudante de cámara” que era como mas fino, no iba a ser yo quien desmereciera su cargo de “limpiamugre real” que a fin de cuentas esa era la función que tenía asignada y no nos llevemos a engaño.

Me contaba el tío Frasquito que nunca vio a un monarca mas abatido y triste pero que claro, eso era lo que le parecía a el, porque era el único monarca que había visto en su corta vida, y que solamente se reía o al menos esbozaba una sonrisa sin venir a cuento, cuando se encontraba con el, razón esta que empezó a ponerle la mosca detrás de la oreja. Fuera como fuese, siempre que se tropezaban y como estaba mandado, ejecutaba los saludos de rigor y el rey cada vez era mas locuaz en las caras de sorna que ponía, hasta le pareció que en una ocasión, si no hubiera sido por el protocolo, su majestad, me contaba, tuvo que hacer un sobre esfuerzo para no desternillarse de la risa.

Fue al final del viaje, casi llegando a Marsella, cuando el rey antes de desembarcar, tomó su caja de tabacos repujada con la corona y cogiendo unos cigarrillos los introdujo sin ceremonial pero no sin esfuerzo –había mas cigarrillos coronados- en el inmaculado bolsillo blanco de su camisa. El rey por unos segundos esbozo una, a esas alturas del viaje, nostálgica sonrisa.

Al fin el tío Frasquito descubría la causa de la hilaridad del rey. Los cigarrillos llevaban, ribeteando la boquilla, un anagrama –quiero recordar que dijo azul- con el escudo real, que se transparentaba perfectamente a través de la tela y esta pequeña ratería del jovencito, no pasó desapercibida a los lacónicos ojos de su majestad, encontrando en tan duros momentos, un motivo de jocosa evasión para los problemas de estado que atravesaba su corona.

Así pues, querido primo, en una familia totalmente republicana como la nuestra, también hemos tenido un garbanzo negro y además monárquico. Pero aun entendiendo que a los hombres, por sus imperfecciones, no podemos convertirlos en símbolos de nada, que para eso están las leyendas como Zarra y Quincoces, y mucho menos en divinos e intocables símbolos institucionales, no me gusta ni me ha gustado nunca esta nueva moda que resurge de la cremación, salvo en difuntos y en queimadas de buena caña gallega. Las purificaciones por el fuego, nos cuenta la historia, que siempre fueron desacertadas y presagio de violencias y desastres, en ocasiones en si mismas. Los intelectuales, de la tendencia que sean y en los tiempos que corren, deben de estar a la altura de lo exigible, porque al fin y al cabo como escribió D. Rafael Borrás Betriu “hay un hecho que subsiste: el que unas simples elecciones municipales, celebradas el 12 de abril de 1931, dos días después dan paso a la caída de la monarquía y a la proclamación pacífica y alborozada de la Segunda República, sin que en defensa de la Institución intervenga ni un solo piquete de alabarderos”.

Querido primo, en esta nuestra incorregible España, aún y últimamente con más fuerza, ¡miedo me da!, todavía subsisten los ecos de nuestra eterna cantinela:

La señorita linda,

Pollita pera,

Votará por el lindo

Primo Rivera.

Mientras por Don Francisco

Y otros señores

Votaran los obreros

De Embajadores.

Un beso primo.


ALGUNOS IRREVERENTES DETALLES QUE SE PUEDEN ENCONTRAR EN LA RED:

-(El secuestro de esta portada solo sirvió para que fuéramos el cachondeo de medio mundo)

-"COSAS QUE LE PASAN A CUALQUIER CRISTIANA"
-¿HIMNO DE ESPAÑA? ME PREGUNTO COMO QUEDARÍA FUSIONANDOLO CON UN POQUITO DE FLAMENQUITO.

domingo 25 de marzo de 2007

MI PRIMO EL DE LA RABITA -Reproducción Asistida

Querido primo: me alegraré que al recibo de esta te encuentres bien en compañía de los tuyos, yo aquí en el cortijico me encuentro bien con la “Michi” y el “Espartaco” que aunque tiene los achaques propios de un perro de su edad, en casos comprometidos todavía gruñe, si no con la fuerza de antes, el pobre se lo curra con voluntad. Primo: aunque tu sabes que yo soy un hombre que estudié en “jarguard” y que estoy muy pero que muy viajao, me refiero a Iberia y no a lo otro, he decidió escribir a mi manera, porque he llegado a la conclusión que en entendiéndose el asunto y siendo capaz de comunicarme pues da lo mismo, y que la otra parte, la que lee, también tiene que poner algo de su parte y no que todo se lo den echo.
Viene esta, después de tanto tiempo, a que lo otros días vino a verme Paquito el Chocolatero, ese muchacho que ya te recordarás vendía chocolate en la puerta de la discoteca de aquí, y que ahora se ha regenerao con eso del proyecto hombre, y el muchacho se ha bautizado, a echo la primera comunión, la confirmación y hasta se ha casado. Pero como todo en la vida no puede ser felicidad, la pareja, no se sabe si es por taras del pasado o bulba del presente, no puede tener hijos de momento. Me dijo el Chocolatero que se había apuntao en eso de la reproducción que te echan una mano en el hospital de motril, que es el que parece que le toca. Que después de unos analís, tenía que ir allí a echar un cohetico en un bote pa saber si los gambucinos prometían o no prometían maneras. Tonterías primo, que ya sabes tu que las mujeres que son muy inteligentes, de siempre, si el problema era de los hombres pues se buscaban a un maromo de bragueta fácil y rápida y se quitaban el muerto de encima en un quítame de allá esas pajas, sin el coste que supone esto para la sanidad pública. Claro que con esto del NDA parece ser que la cosa se complica, porque te llevan a un programa de televisión y terminas sin saber si tu padre es tu padre o si eres hijo de San José, vamos que quedas peor que pistolicas en un pisquis. A los hechos primo que a mí con estos asuntos, te juro que no me gusta ni habichuelear ni frijolizar y me parecen muy serios. Cuenta “el Chocolatero” que tras consumar de momento una cita pa lo del cohetico, llegó allí y lo mandaron a un cuarto de baño, al lado de los ascensores y que parece ser que hacía poco ya había estado un sujeto por allí que no había tirado de la cisterna y alguien después que había dejado to mojada la tapa del retrete. Vamos que una peste que tiraba de espaldas y una presencia del habitáculo, ¡pa cagarse! que a fin de cuentas es para lo que está pensado.
Me contó, el pobre del Paquito, que hizo más posturas que en el kamasutra y no acababa de saber como ponerse. Encontrándose ridículo y patético en todas y echo un adefesio con los pantalones bajados, porque con los nervios cuando lo quiso hacer a “bragueta baja” le costo un Potosí encontrársela y después se la pilló al tirar un poco mas de la cremallera, con el consiguiente trauma y que así y to, poco le faltó pa tirar pasillo palante de esta guisa y en viendo el espectáculo que podía liar, desistió de hacer tal cosa y desaparecer del hospital.
En lo que si salio ganando, es que se quitó la mijilla de frenillo que le quedaba y de un tajo valiente, pegando un tirón, se hizo una circunscinción a lo ateo que si por poco, se imaginó, tal fue el descuajeringue que pilló con el tirón, cantando en una escolanía de niños rubios.

Se quitó la sangre con papel higiénico de ese tan finico y tan áspero que colocan en los hospitales, se pegó dos salivajos, por eso de que la saliva como en los animales lo cura todo y así ezollada, dolorida y mas grande que en su vida la tuviera por la inflamación, se puso de nuevo manos a la obra, de forma que con el bote en una mano y lo otro, que ya no reconocía, en la otra, todo preparado y apuntando pa que no se perdiera una gotica, con el gustico se trastabilleó en los pantalones que tenía bajados y fue a rozar con el culo en los azulejos, nefasta circunstancia esta, porque de lo fríos que estaban se le enfurruño de golpe y to pa dentro otra vez, consiguiendo rescatar solo un par de goticas, como las que quedan en la lata, después de ponerse uno un café con leche condensada. En fin primo, que dice Paquito el Chocolatero que un fracaso. Pa colmo de males, dice que de pronto, escucho unos aplausos y que como con los nervios y la peste se le olvidó cerrar la ventana, pues resulta que la vecina de enfrente se había coskao de todo y mientras le gritaba que “fantástico”, “genial” y cosas así, fue tal el rebote que le fue cogíendo que la tuvo que mandar a la mesma mierda sin contemplación ni educación ninguna. Ya pa rematar, el dilema se le planteo, en si iba o no iba con tanto bote y tan poca sustancia a dársela a la sanitaria, por si era el cachundeo del mundo mundial de todo el planeta. Porque como el bien dice, una cosa es que las sanitarias sean discretas y otra que, ante estas cosas, estén bajo secreto de confesión. Total que se fue por la puerta de atrás y hasta hoy, que está el muchacho dudando si pedir cita otra vez o adoptar un par de chinitas y algunos crios de orfanato pa no tener que repetir.

Y digo yo primo, que no todos los hombres somos animales y que en un hospital moderno y en los tiempos que estamos, podían habilitar una sala, con un sofá, musiquilla ambiental de esa que dice “aahh, oohhh”, una luz colorá, unas revisticas verdes, que si no tienen yo les doy algunas de las mías y si no, por esta causa se hace una colecta y seguro que la fraternidad de los hombres, hasta dá pa poner la primera biblioteca sexual u dícese cachonda de Andalucía. Vamos algo más íntimo. Incluso, en plan nuevos tiempos, hasta se puede incluir esa modernidad del cibersexo y le pongan a los muchachos un ordenador con un bujero y un badajo y que cada cual coja su atajo, que en eso de los gustos si que no me voy a meter.

Así la cosa se despide de ti con un beso mu fuerte tu primo que te quiere, hasta otra que tenga que contarte.

La Rabita, 25 de Marzo del 2.007